Monday, February 22, 2010

LA BONDAD DEL SEÑOR.

Moises Viretti. Menos de cuarenta días quedan, menos de cuarenta días para volver a vivir la pasión que nunca acaba, aquella que empieza con alegría llena de palmas y acaba nuevamente con una alegría llena de fé con la resurrección del perdón de todos los pecados del mundo.

Contemplo el rostro del Señor de la Bondad, y lleno de puro blanco inmaculado, su mirada me dice que lo que se avecina en los próximos días en Jerusalem no es fácil de padecer, pero en su mano evangelizadora, nos llama a ser sus testigos de la palabra de Dios y a la misma vez, a ser fuertes cuando la hora de las tinieblas se acerquen.

Teniendo en cuenta su resurrección, no hay pasaje evangélico más hermoso que el de su triunfal entrada en la ciudad santa; ramas de olivo y palmas rodean su caminar, los mantos y ropajes acarician la arena del suelo para que esta no roce sus pies, y un bendito de ‘’Salve’’, de los que lo esperaban a su entrada.

Su gesto se vuelve hacia los apóstoles y deja claro de lo que verdaderamente es el corazón del Reino de Dios…los niños…con mano firme los bendice…’’dejad que los niños se acerquen a mi, por que de ellos es el Reino de los cielos; no existe en la tierra mayor inocencia que la de ellos’’…

Hemos sido niños; sigamos siéndolo en el alma y en nuestro corazón y así, la Bondad del Señor perdurará durante el resto de nuestras vidas y cada Domingo de Ramos, alzaremos nuestras voces para decir con fe…’’Salve al Mesías, Salve al Rey de Reyes’’..


















Tuesday, February 02, 2010

CANDELARIAS DE SEVILLA

Moises Viretti. Llega el día grande, y salgo a la calle como si de un Domingo de Ramos se tratase; día de Candelarias sevillanas para adorar y rezar a mis dos amores del alma cofradiero.
Por la mañana, con mi hermano Jose María Cuadro en San Nicolás para besar las benditas manos de aquella Virgen guapa cargada de lágrimas, en el que su estación de penitencia nunca se acaba tras cada Martes Santo…por la tarde, llego a casa donde la Madre de Dios me aguarda impaciente vestida de Gloria para recibir en el sevillano barrio de las Candelarias a todos los niños y así, bendecirlos en el nombre del Señor…