Hermosa y orgullosa se siente la Sevilla cofrade en su recta final de la Semana Santa 2010, aunque ya cansada, se siente niña firme con cruz trinitaria y medalla de hermandad.
El arcángel controla al príncipe de las tinieblas mientras la fe de la humanidad solo escucha la rebeldía de tan malévolo ser; la Santísima Trinidad crea un sagrado secreto con los doctores de la Iglesia para la salvación del mundo y aún en ese mismo momento, parece ser que en la tierra se sigue llorando por la muerte del Mesías que bajan su cuerpo frío de un cruz injusta.
A la Reina del cielo ya no le quedan lágrimas para tanto lo pasado y sufrido, y en su original manto pintado se ven sumergidos, el calor y el amor de un nuevo barrio que se suma yá, a la nómina del Sábado Santo sevillano…